Para qué disfrazarse en Halloween

¿Eres adulto y te disfrazas en Halloween? Tal vez tu cerebro está buscando expresar cosas que no te imaginas.

25 NOV 2018 · Lectura: min.
Para qué disfrazarse en Halloween

La participación de los adultos emergentes en Halloween ha crecido un 30% en los últimos años, y aunque algunas personas atribuyen este comportamiento a la resistencia de los millenials para crecer, la realidad es mucho más compleja.

Por primera vez en la historia estos adultos no tienen las presiones de las generaciones previas: comprar casa, tener familia, hacer crecer esa familia, conseguir un trabajo estable (ojalá para toda la vida) y ahorrar para la vejez. Esto deja a esta generación sin modelos a seguir, sin una idea fija de qué y cómo debe ser un adulto.

Esto junto con la creciente expectativa de vida, tiene como resultado un concepto de identidad en continua construcción. Es decir que ya no solo definimos quiénes somos, y vamos a ser, durante la adolescencia, sino también a lo largo de nuestra vida adulta. Si bien esto ha permitido que se flexibilicen las ideas fijas que teníamos alrededor del éxito, ha dejado a esta generación con una insaciable sensación de búsqueda.

Y es con esta sensación de búsqueda que resuenan las fechas como Halloween. En un ambiente seguro, divertido y conocido, el rito de disfrazarse plantea la posibilidad de explorar espacios ocultos de nosotros, sin poner en riesgo la construcción completa de quienes somos.

Veamos entonces 3 beneficios psicológicos de unirse a esta celebración:

  1. Promueve la creatividad. Siendo la generación más preparada académicamente, también es la más insatisfecha con su vida laboral, ya que no se ajustan a su configuración única de habilidades; cargándolos así de sentimientos de frustración y angustia. Los disfraces permiten entonces desarrollar, aunque sea por un día, un proyecto que no esté relacionado con las tareas monótonas del trabajo, ventilando las habilidades manuales y la originalidad; esto activa los ciclos de recompensa del cerebro, que llevan a altos niveles de dopamina: alegría.
  2. Libera deseos reprimidos. Este, bien podría ser el beneficio principal en una generación dominada por la presión de las redes sociales y la imagen pública, donde se promueve editar constantemente la personalidad. Reprimir los impulsos considerados inapropiados puede generar insatisfacciones profundas en las áreas principales de ajuste, pero con los disfraces nos damos el permiso de sacar a jugar los deseos escondidos: sensualidad, infantilismo, teatralidad, entre otros. Es con este acto que le permitimos a nuestro cerebro aceptar de manera consciente las partes ocultas de nuestra personalidad, y así robustecemos el sentido de identidad, incrementando el autoestima y la validación de los propios pensamientos. Un régimen seguro de liberación de deseos reprimidos es uno de los caminos más directos hacia una mente sana.
  3. Permite transgredir las normas. Por último, pero no menos importante…particularmente en los disfraces sexies y en los más terroríficos, el cerebro busca presionar los límites de la aceptación pública, acercándose a lo grotesco, para poder validar la propia imperfección. Entre la sobreexposición de las redes sociales y los ojos del mundo puestos en los millenials, la barra de la perfección está puesta muy alta. Los disfraces que retan los límites de lo aceptado son un grito de protesta que aboga por una imagen más humana de estos adultos emergentes. Permitirse poner la atención en los defectos, como un cuerpo en putrefacción o una superficialidad extrema, genera en el cerebro procesos cognitivos de aceptación que reducen significativamente los niveles de ansiedad frente a las expectativas del entorno.

Tan solo entre estos tres beneficios el incremento de la calidad de vida puede ser significativo, siempre y cuando se haga de una manera segura, tanto con nosotros mismos como con los demás. Pero entonces, ¿por qué hacerlo solo una vez al año? Si bien Halloween es la época que promueve este juego de roles, es sano que separemos intencionalmente espacios donde nos demos el permiso de vivenciar nuevas partes de nuestra personalidad. Romper con la rutina que nos hemos creado y separar momentos exclusivos para vivir nuevas experiencias puede contribuir a tener un entorno emocional y mental equilibrado y más sano.

Así que disfrázate este año, vive nuevas experiencias y, si sientes que romper tu rutina puede poner en riesgo tu propio sentido de identidad, búscanos, saca una cita y analicemos juntos qué es lo que te genera esa resistencia al cambio.

Referencias bibliográficas

Universidad Internacional de Valencia, (2017) Las redes sociales y sus efectos psicológicos, recuperado de https://www.universidadviu.com/es/actualidad/nuestros-expertos/las-redes-sociales-y-sus-efectos-psicologicos

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Escrito por

Velle Psicología - Stefany Valencia

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