El caso Yuliana Samboní: ¿cuál es el perfil de un pedófilo?

La violación y asesinato de Yuliana Samboní conmociona a Colombia. No se entiende qué puede llevar a una persona al abuso sexual de una niña. Intentamos explicar el perfil de un pedófilo.

7 dic 2016 en Actualidad - Lectura: min.

Psicólogos
Es importante creer en la palabra del niño o la niña, porque en muchas ocasiones el violador es una persona cercana o conocida (familiar) y los padres se niegan a aceptarlo.

Colombia está conmocionada por una noticia que duele y aterra: un hombre joven, profesional y aparentemente exitoso está acusado de secuestrar, violar y asesinar a una niña humilde de 7 años. Yuliana Samboní fue raptada en un carro que circulaba por las calles del barrio Bosque Calderón de Bogotá. Horas después fue encontrada muerta, con claros signos de abuso sexual y ahogamiento. Todas las pistas conducen a Rafael Uribe Noguera, un arquitecto de 38 años, a quienes sus amigos describen como una persona divertida y deportista.

Lamentablemente, el caso de Yuliana no es aislado. En Colombia cada día son violadas 21 niñas entre los 10 y los 14 años de edad y, cada mes, se registra un nuevo caso de VIH Positivo entre niñas de este mismo rango de edad. Los datos, entregados por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa), confirman que la vulnerabilidad a la que se ven sometidas las menores, se acentúa por el hecho de ser niñas.

Si a este ingrediente sumamos la presencia de pedófilos en la sociedad, el riesgo es preocupante.

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En un primer momento se quiso justificar la violación de Yuliana porque Uribe Noguera estaba bajo los efectos de la cocaína, pero el toxicólogo y psicólogo, Augusto Pérez, declaró a Caracol que la cocaína es estimulante y, por lo tanto, no disminuye la conciencia.

Aclarado este punto, viene la pregunta que más inquieta a la sociedad: ¿qué lleva a una persona, en este caso, joven y aparentemente con todas sus necesidades cubiertas, a abusar de una menor indefensa? La psicóloga Erin Sweeny, con experiencia de 20 años trabajando con pacientes que han cometido delitos sexuales, explicó a la BBC Mundo que no hay un perfil único pero sí patrones comunes.

Todos las personas que cometen delitos sexuales son diferentes en muchos aspectos, pero lo que tienen en común es que han tenido una infancia triste. Por lo general, con padres abusivos, negligentes, no comprometidos o ausentes.

Según la doctora Sweeny, sí es posible la redención de los violadores y que, siguiendo tratamientos adecuados, se puede lograr la curación del paciente. Sin embargo, el doctor Augusto Pérez piensa todo lo contrario: "los pedófilos nunca se regeneran, por lo que siempre representaran un peligro para la sociedad. No me sorprendería que este hombre tenga un historial que hasta ahora haya sido desconocido".

Pedofilia

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La pedofilia se define como la atracción sexual de una persona adulta hacia niños o niñas. La Asociación Americana de Psiquiatría no considera que esta conducta sea una orientación sexual admisible, sino más bien una desviación que debe ser tratada y analizada desde el punto de vista de los trastornos mentales.

Varios autores clasifican la pedofilia en dos grupos:

Pedofilia Primaria: incluye a adultos que muestran inclinación sexual por niños y una conducta compulsiva y ansiosa. No se sienten culpables por esta atracción, que consideran una orientación sexual más y planifican sus acciones llegando a justificar el abuso (argumentan que los niños se insinúan o provocan).

Pedofilia Secundaria: son adultos que responden con un abuso sexual a menores en cuanto se sienten estresados o deprimidos. Normalmente, sus relaciones íntimas son con adultos pero, eventualmente, pueden recurrir a niños o niñas para satisfacer sus impulsos sexuales. Son personas con cuadros de ansiedad, nerviosismo y angustia, que muestran baja autoestima e inseguridad.

Los investigadores no se ponen de acuerdo sobre el origen de la pedofilia o su perfil único, pero sí coinciden en que se trata de un abuso de poder que genera excitación. A diferencia del violador (de personas adultas) que encuentra placer en la violencia del acto sexual, el pedófilo hace uso de su carisma para atraer a la víctima y crear lazos de confianza que luego le servirán para aprovecharse de su vulnerabilidad, intimidarla y hacerla sentir culpable de los actos sexuales.

Los niños y niñas abusados

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Los menores que han sido víctimas de abuso sexual cambian de comportamiento en la casa o en la escuela, manifiestan miedo (mediante dibujos, preguntas, silencios), sufren pesadillas frecuentes y sobre todo, los domina el sentimiento de culpa.

Cuando los padres o los maestros sospechan de que un menor ha sido víctima de abuso sexual deben asumir una postura de alerta sin intimidación.

Lo peor que pueden hacer es presionar verbalmente al niño o a la niña para que cuente lo sucedido. El acercamiento debe ser cuidadoso y respetuoso. Nunca haciéndole sentir culpable de lo sucedido y sobre todo, reiterando que su amor por él o por ella no ha cambiado. Es importante creer en la palabra del niño o la niña, porque en muchas ocasiones el violador es una persona cercana o conocida (familiar) y los padres se niegan a aceptarlo. Ante este bloqueo es fundamental acudir a la ayuda de un psicólogo profesional que aporte su visión terapéutica y neutral de la situación.

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