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Reflexiones acerca de la mediación escolar y cómo llevarla a la práctica

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Artículo revisado por el Comité de Psicologos.com.co

La mediación escolar es la aplicación de técnicas que permiten la resolución de conflictos en el ámbito educativo.

10 ene 2019 · Lectura: min.
Reflexiones acerca de la mediación escolar y cómo llevarla a la práctica

La mediación escolar es una técnica que resuelve disputas entre varios estudiantes y se está implantando en los centros escolares en los últimos años, porque aumenta su influencia como método de intervención para prevenir posibles agresiones entre pares. También se plantea como alternativa a posibles sanciones que afecten el progreso académico de los involucrados en el conflicto. Un alumno, un profesor o incluso, los padres de familia pueden asumir el rol de mediador.

Uno de los aspectos elementales de la mediación es el diálogo. Es imprescindible que las personas implicadas desarrollen estrategia que mejoren la comunicación entre las partes y acepten el proceso que permita llegar a una solución satisfactoria para todos teniendo como referencia la buena toma de decisiones.

El mediador no actúa como juez; su deber es promover la solución del conflicto a través de la toma de decisiones y su capacidad de mantener la neutralidad sin entrar en favor de nadie, contribuyendo a la mejora de la autoestima, responsabilizándose de la mejora de la convivencia en el contexto educativo, y favoreciendo la convivencia y el ambiente educativo (Sánchez y Fernández, 2009).

Existen muchos proyectos basados en la mediación y uno de ellos es el centro de mediación escolar que sirve como interventor en los conflictos dentro de la institución educativa, pero no es una tarea fácil y el mediador debe tener en cuenta siete etapas para su elaboración, desarrollo y finalización en buenos términos, que permita la resolución de problemas.

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Primero, el mediador debe tener la capacidad de detectar el problema a tiempo cuando éste se presente, y qué personas solicitan la mediación. Es conveniente hablar con las partes afectadas sobre cómo se desarrollará el proceso de mediación. El mediador debe tener la capacidad de valorar el conflicto y la capacidad de mediar, y todos deben entender que el proceso es voluntario.

Lo segundo es preparar el escenario en el que se desarrollará la mediación creando un clima basado en la mutua confianza y la empatía. A continuación se explica el método que va regir durante el proceso de mediación para luego dar inicio al mismo. Cabe resaltar que sin normas o reglas durante el desarrollo de la mediación, es imposible que éste avance.

A continuación, los mediadores luego de un análisis exhaustivo, proceden a una fase de interacción con los afectados mostrando interés por la naturaleza del conflicto, escuchando de forma activa a las personas afectadas y nunca posicionándose por ninguna de las dos partes. Es muy importante que el mediador haga preguntas abiertas y parafrasee lo dicho para verbalizar desde otra perspectiva el tipo de conflicto creado.

La siguiente tarea tiene como objetivo introducirse en la naturaleza del conflicto. Por lo tanto es la hora de enfocar el conflicto desde diversos puntos de vista. Otro aspecto a tener en cuenta es que el mediador debe intentar que las personas afectadas por el conflicto sean capaces de ponerse en el lugar del otro. Si se consigue que cambien de perspectiva, también serán capaces de revertir su situación inicial.

Llega el momento de poner sobre la mesa todas las ideas que han ido surgiendo durante la mediación escolar. Una vez están todas estas propuestas se eligen aquellas que más pueden favorecer a la resolución del conflicto. Es aquí donde se busca fomentar la cooperación y se intenta que las partes afectadas sean capaces de llegar a acuerdos concretos.

Una vez se han alcanzado los acuerdos que satisfacen a ambas partes, llega el momento de elaborar una "hoja de ruta" de la que estén convencidas las partes implicadas en el conflicto. Estas personas deben ser capaces de verbalizar a qué pactos se ha llegado. Es aconsejable que pasado un tiempo las personas afectadas y el mediador vuelvan a encontrarse para valorar en qué momento se encuentra el conflicto.

Como se puede apreciar, un centro de mediación escolar favorece la posibilidad de revolver los conflictos producto de las diversas circunstancias que se originan en los centros educativos. Una buena mediación escolar será aquella que sepa transformar el conflicto en una oportunidad de cara a potenciar un ambiente donde convergen la paz y armonía educativa.

Otros proyectos educativos incluyen los comités de convivencia y centros de mediación.

Primero empecemos con los comités de convivencia. De acuerdo a la Ley de Convivencia 1620 de 2013 son los que promueven el desarrollo de actividades en procura de la formación en derechos humanos, educación para la sexualidad y la prevención y mitigación de la violencia escolar.

Su objetivo es contribuir en la formación ciudadana de los estudiantes, así como la cooperación de los entes educadores que se encargan de promover este tipo de proyectos  garantizando su debido cumplimiento. Los comités de convivencia ayudan a incrementar la calidad institucional, tanto a nivel educativo como en el incremento de la autoestima de los participantes.

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Por otro lado, los centros de mediación se encargan de resolver problemas donde un tercero interviene y ayuda en las disputas que se presenten. Su área debe ser creada por el mismo mediador ya que es el encargado de reducir la hostilidad, crear un ambiente empático y acercar a las partes para crear un acuerdo satisfactorio.

Por último es necesario que el mediador, antes desarrollar su proceso de intervención escolar, identifique varios rasgos que deben tenerse en cuenta: las instituciones presentan características de totalización jerárquica donde los docentes tienen más autoridad y los alumnos deben obedecerlas, y además, la intensidad afectiva de los vínculos es alta (Goffman, 1991).

Se encuentran dos mundos distintos: el de los alumnos y el de los docentes. Esto es patente tanto en el lenguaje como en la vestimenta; la relación docente-alumno es jerárquica pues el poder es ejercido por aquel que ostenta el saber (Etzioni, 1961).

Bibliografía

Etzioni, A. A Comparative analysis of complex organizations. Free Press, New York 1961.

Goffman, E. Internados. Amorrortu – Murguía, Madrid 1987.

Juana Galán Sánchez; Jesús Fernández de la Fuente. Monitores de Juventud del Servicio de Juventud del Ayuntamiento de Guadarrama (Madrid) 29/06/2009

Laia Mestres i Salud. Redacción de Educaweb.com

M. Carme Boqué i Torremorell, Tiempo de Mediación, CEAC, 2007.

Escrito por

Dr. Manuel G. Minorta C. Psicólogo y Magister

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