Esta es la razón por la que nos mantenemos en relaciones infelices

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Sabes que tu relación de pareja ha caído en una inercia, una rutina que no termina de convencerte. Quisieras sentir de nuevo maripositas en el estómago, pero... no te atreves a terminar.

12 dic 2016 · Lectura: min.
La lógica de escuchar al corazón y separarse porque la relación ya no es satisfactoria, no funciona. Según los investigadores pesan más los planteamientos racionales

Las relaciones largas sufren el paso del tiempo, la rutina, la falta de deseo y la costumbre. Ya no sentimos maripositas en el estómago cuando nos vemos. ¿En qué momento dejó de apasionarnos nuestra pareja y por qué no nos hemos separado? La pregunta nos retumba pero no encontramos respuesta.

Un grupo de investigadores de la Universidad de Miño (Portugal) se planteó la misma pregunta y llegó a una conclusión interesante. Al parecer, hemos invertido tanto en esa relación que nos negamos a darla por perdida.

El planteamiento es muy administrativo: ¿dónde está el beneficio después de haber hecho una inversión tan alta? Los investigadores lo llaman "falacia del costo hundido" y lo explican desde el punto de vista económico: cuando ya pagaste la entrada al cine pero la película es pésima, decides quedarte hasta el final "para no perder la plata".

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Para llevar la teoría del "costo hundido" al terreno de las relaciones sociales, los investigadores propusieron cuatro versiones diferentes de una misma relación a 902 participantes. El planteamiento general era el siguiente:

"Las pequeñas cosas se convierten en grandes discusiones y sientes que no te comunicas con tu pareja. No han tenido relaciones sexuales en los últimos meses y te quedas más tiempo en el trabajo para retrasar tu llegada a la casa. El problema con tu pareja te hace sentirte perdido y crees que serías más feliz si ya no estuvieras en esa relación"

En los casos donde había una hipoteca, un carro o en aquellos donde se había sacrificado la carrera por encargarse de los hijos, los participantes decían que estaban dispuestos a seguir con la relación "a pesar de los problemas". Es decir, cuanto más esfuerzo, dinero o tiempo se ha invertido en una relación, más difícil nos resulta terminarla.

Siguiendo con la investigación, los 902 participantes fueron divididos en cuatro grupos:

  • Grupo 1: diez años de matrimonio infeliz
  • Grupo 2: un año de convivencia
  • Grupo 3: diez años juntos y una casa propia por pagar
  • Grupo 4: diez años juntos y terapia de pareja para no llegar al divorcio

Los resultados siguieron la misma línea de la hipótesis del "costo hundido", porque el 35% de los participantes que invirtieron esfuerzo ( terapias de pareja ) y dinero (hipoteca) preferían seguir con sus parejas, a pesar de la infelicidad. En cambio en el grupo de los que solo llevaban un año juntos, el 25% decidía seguir adelante.

Tu relación no va bien y lo sabes

La lógica de escuchar al corazón y separarse porque la relación ya no es satisfactoria, no funciona. Según los investigadores de la Universidad de Miño (Portugal) pesan más los planteamientos racionales: ¿cuánto tiempo, dinero y esfuerzo he invertido en todos estos años juntos? Mientras más inversión, menos pesa el deseo de separación.

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Revisado: María Fernanda Medina

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