El impacto emocional de tener un nombre raro

Llevar un nombre poco común puede llegar a ser una carga para muchos, conoce qué efectos emocionales puede tener en una persona.

10 AGO 2018 · Lectura: min.

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Cuando un niño con un nombre raro o feo se convierte de manera rápida en víctima de bullying, pero no tiene que ser así.

Nombres que parecen salidos de la imaginación, homenajes a algún cantante semidesconocido o a un futbolista de moda, pero con el que debemos quedarnos por siempre por obra y gracia de nuestros padres. Cargar con un nombre raro, excéntrico, difícil de pronunciar, o hasta feo, es un drama por el que muchas personas atraviesan y que tienen incluso consecuencias jurídicas, ya que algunos optan por cambiarlo en cuanto cumplen la mayoría de edad.

Pese a que muchos hemos conocido a personas con nombres poco habituales, o incluso somos nosotros los que cargamos con esa cruz en nuestro carné de identidad, es frecuente que ignoremos que la forma en la que somos llamados tiene un gran impacto en nuestras vidas. Si bien muchas veces las personas con nombres raro los exhiben con orgullo y hacen de ellos su sello, su manera especial de distinguirse del resto, la gran mayoría de los individuos que tienen un nombre de este tipo tratan de esconderlo o de ser llamados de manera diferente.

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Cuando un niño tiene un nombre raro o feo se convierte de manera rápida en víctima de bullying en una institución educativa o entre sus grupo de amigos. Por eso, si le damos a nuestros hijos un nombre de esta naturaleza puede ser que lo vayamos a exponer a una primera etapa de su vida cargada de burlas y malos tratos si no reforzamos su autoestima y le explicamos por qué este nombre diferente, lo hace una persona aún más especial.

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Al no hacerlo, el matoneo y acoso escolar puede incluso llevar a que el niño o el adolescente lleguen a odiar su nombre, lo que los puede lastimar seriamente ya que básicamente estarían negando parte de lo que son.

"Cuando el nombre constituye un modelo contraidentificatorio puede incidir negativamente en la identidad personal de un sujeto porque genera malestares psicológicos como el complejo, la negación, la inconformidad, culpabilización al nominante y sentimientos de inferioridad que no son favorables para el bienestar emocional del portador, quien al no sentirse identificado con su nombre, puede llegar incluso a omitirlo o preferir ser llamado por algún apodo", asegura la psicóloga cubana Yaima Del Cristo Sánchez.

La investigadora Sánchez incluso sugiera a los psicólogos que realicen orientaciones de manera preventiva a las familias, para que asignen nombres de manera consciente y pensando en el futuro de sus hijos. (Si requieres de este acompañamiento estos son los especialistas en terapia familiar disponibles en nuestro portal).

"Como profesionales de la psicología, debemos realizar orientaciones de manera preventiva a la familia, con respecto a la importancia de asignar un nombre, en cuya historia se transmitan mensajes que contribuyan de manera positiva a la formación de la identidad personal del futuro miembro", concluyó.

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¿Cómo hacerle frente?

Ante todo, las personas con nombres feos o raros -desde su punto de vista-, deben tratar de mantener una autoestima alta y pasar por encima las burlas o a los señalamientos que pueda haber en su contra. Según señala Patricia González, directora de la carrera de Psicología Organizacional del Tecnológico de Monterrey, ante un nombre 'feo' se debe:

"Desarrollar una autoestima sana y, en todo caso, aprender también a reírse de sí mismos, no mostrar enojo ante las burlas ya que, entre más enojo o molestia se presente, los demás insistirán en burlarse", señaló.

Para la psicóloga, el nombre no tiene porqué ser la esencia de la persona y sugiere desligarse de ese pensamiento. "El nombre es una manera de ser identificado. Pero, 'mi esencia' no es el nombre o mi físico, sino quién soy, qué siento, qué sueño, de qué soy capaz y, sobre todo, hay que aceptarnos con nuestras fortalezas y debilidades, claro que con la posibilidad de mejorar aquellos aspectos de mi forma de ser que no me agradan y puedo mejorar", agregó.

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De esta forma entendemos que al explicarle al niño que sus particularidades van más allá del nombre y que lejos de ser malas son las cosas que lo hacen especial y maravilloso, estamos sembrando en él una fortaleza que le servirá para toda la vida.

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Por su parte el psicólogo Jesús Gudiño, del Instituto Nacional de Psiquiatría, señaló que una forma muy importante de sobrellevar un nombre feo es conocer la historia que hay tras él y el porqué fue asignado a nosotros. A veces se trata de perspectiva, y de acuerdo con el experto, a veces estos nombres hacen parte de una larga tradición familiar o son puestos en homenaje a personas muy queridas.

"Una persona con un nombre extraño puede sentirse orgullosa de portar el nombre del abuelo, por ejemplo: 'Te hace sentir diferente, en buen sentido'", indicó.

Recuerda que si se te hace complicado enfrentar este asunto, tenemos un listado de terapeutas especializados con los que te puedes comunicar.

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Comentarios 1
  • Susana anguiano

    Me interesa el tema y una consulta

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